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PAPEL DE VÍCTIMA

Un comportamiento bastante marcado en las personas frustradas. Generalmente son personas que no logran sus objetivos por falta de disciplina, porque se entregan a la pereza o por falta de confianza.

La realidad es que terminan mutando ese sentimiento a la victimización. Observa a tu alrededor, y obsérvate a ti mismo, porque en algún momento todos hemos adoptado ese papel, aunque sea mentalmente. Es importante entender que las personas no te hacen cosas, las personas simplemente hacen cosas, y es tu decisión tomarte todo personal y creer que las personas son malas contigo, que siempre te toca lo peor y que eres el centro del mundo.

Todo lo que te molesta de otros es un reflejo de ti mismo. Sí entiendes eso dejarás de crear obstáculos para tu crecimiento, dejarás de culpar a todos y ver problemas en dónde no los hay.

A veces encontramos personas que siempre tienen una historia negativa por contar, su trabajo nunca va bien, sus relaciones personales tienen grietas todo el tiempo, y lo más característico es que siempre que se refieren a otra persona, acompañan la conversación con todos los defectos que perciben en esa persona.

Otra característica cuando estás adoptando el papel de víctima, es que tienes dificultad para debatir un tema con alguien que piense completamente diferente a ti, deseas que la conversación acabe rápido y si para eso tienes que gritar, lo harás, y jamás encuentras un argumento respetuoso para exponer tu opinión desde una postura crítica y a la vez tranquila.

Es fácil detectar si eres ese tipo de personas porque siempre intentas arrastrar a alguien. Acabas de tener una discusión e inmediatamente acudes al amigo o familiar más cercano para contar tu versión de la historia, versión en donde siempre habrá un culpable, que por supuesto, no es tú. Y si por alguna razón está cerca el involucrado en la historia, bajarás el tono y hablarás a su espalda, pero bajo ninguna circunstancia tienes el valor de expresarlo a la persona indicada.

Si te parece que todos actúan mal, revisa tus acciones, tal vez eres tú quién está armando caos en todas partes.

No eres una víctima, aprende a comunicarte con respeto, no te tomes todo personal y por el contrario escucha, aprende a exponer tus ideas con claridad, no es necesario que todos piensen igual que tú. Y ese no es un motivo para gritar o enojarte.

Deja de enmarcar y maximizar los defectos de los demás. Si crees que tu jefe es una mala persona, que tus amigos te usan y tu familia te hace la vida imposible, es momento de evaluar tu percepción ante la vida, las personas y los acontecimientos.

Hay maestros en todas partes, puedes aprender de quién menos te imaginas, y si no te gusta el comportamiento de alguien, evita copiarlo y sigue tu camino; no agrandes el problema contándoselo a todo el que se te cruza, y mucho menos permitas que a tu mente lleguen más pensamientos negativos. Busca lo bueno de cada persona, todos tenemos algo bueno y tenemos que aprender a observar.

Vive en el amor y la tranquilidad, no en el caos, cambia tus pensamientos y cambiarán tus hábitos, tu percepción de las cosas y en consecuencia serás más feliz.

Hacernos responsables de nuestras acciones es un gran primer paso.  Generalmente  lo que piensas de otros es lo que percibes en ti mismo. Si estas recordando a otros sus defectos físicos todo el tiempo, seguramente hay algo de tu apariencia que no te agrada. Sí en tu vocabulario predominan frases como: – Es que él o ella es…, -Esta persona me hizo…,- Ya sé lo que me vas a decir, -Es que tú eres más…, -Allá todos son…, – Fulanito es muy chismoso, -Pobre de mí, entre otras frases destacadas. Es momento de cambiar tu diálogo interno, porque finalmente la única persona que debe convivir contigo permanentemente eres tú,  deja esos pensamientos nocivos a un lado.

Valora que tienes amigos, familia, pareja o trabajo. La armonía está en ti, contagia a otros, opina, y di lo que no te gusta, y hazlo con respeto, respira antes de enviar un WhatsApp o decir una palabra en un momento de tensión. Y lo más importante, ten claro que todos tenemos defectos, que no tenemos clones, que cada quién tiene una idea diferente de la vida, y eso no puede robarte la paz. Entrega amor y olvídate rápidamente de esa situación que te generó malestar, entrega tu energía a las cosas que te hacen bien y te generan paz. Recuerda que en lo que enfocas tu atención, crece.

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